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Crisis de los 40´s

¿Sientes que a los 40 quisieras cambiar de profesión? ¿De pronto desearías dejar todo lo que has hecho y dedicarte a una actividad totalmente distinta? 

¿Se te sube a la cabeza el sentimiento altruista y quieres dedicarte a los niños de la calle o a las mujeres en pobreza? Nunca te había interesado la política, pero de repente ¿te visualizas en como política buscando que por fin las cosas cambien en el país?

¡Pues bienvenida a la tan mencionada crisis de los 40!

Ya no nos cocemos al primer hervor.   En el mundo de las empresas es muy conocida la siguiente anécdota: los y las jóvenes, a los 20 años piden que se les dé capacitación en áreas técnicas y especializadas; a los 30 quisieran entrenamiento en administración y comunicación; y a los 40 que se les permita participar en cursos de filosofía, planeación y proyectos de vida. ¿Qué cambio no?  Quizá debería ser al revés, pero esta es la mejor señal de cómo, a lo largo de nuestras vidas, lo relevante va tomando su lugar y nos va haciendo más humanas y sensibles.

Llegar a los 40 años nos pone en la mitad de la vida.  Es por esto que entre los 38 y los 45 empiezan a aparecer todos los cuestionamientos, las crisis y las rupturas, no sólo en el trabajo, empresa y actividad profesional, también en la pareja, familia y demás.  En el fondo la pregunta que está detrás es

¿Qué hemos logrado y qué nos falta?

La salud ya no es la misma; comenzamos con el “nunca me había pasado esto”; ya no aguantamos tantas desveladas seguidas; en las vacaciones suceden más accidentes de los habituales; empiezan o se hacen peores los problemas de sobrepeso, y por primera vez empezamos a sentir que ya no tenemos las mismas energías que a los 30, nos guste o no.

Por lo mismo, pensar en el futuro es menos fácil; ya nos gastamos la primera mitad de nuestra existencia, con sus más y sus menos, y nos quedan por delante los años de cosecha, que a veces no pintan tan bien porque no hemos sembrado mucho.

Las madres en particular retomamos muchas actividades al dejar ir a los hijos, y nos enfrentamos con las restricciones propias de la edad y de los años que hemos dedicado a la casa.  Si trabajaste fuera, ahora tendrás más tiempo para otras cosas; si no lo hacías, podrás emprender algún proyecto o actividad nueva; si estás a la mitad de tu carrera, te preguntarás qué quieres y por dónde construir tu futuro.  De maneras muy distintas, la crisis de los 40 nos pasa, tarde o temprano, y puede ser la mejor o la peor etapa de nuestra vida, todo depende del futuro que deseas.

Sea cual fuere tu situación, este es un momento de profundas reflexiones. ¡Compártelas con nosotras! Las crisis son grandes oportunidades para aprender, crecer y emprender, y juntas podemos hacerlo mejor.

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