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7 pasos para pensar mejor

La obra que más popularidad otorgó a Edward De Bono como autoridad a nivel mundial del pensamiento creativo fue “El pensamiento lateral”. El pensamiento lateral se caracteriza por ser creativo, considerándose como una habilidad mental adquirida en busca de una solución mediante métodos no ortodoxos, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

El pensamiento lateral no valora las ideas en el proceso de elaboración, sino que primero deja volar la imaginación para después determinar si son correctas o no. He aquí los siete puntos básicos del sistema de Edward De Bono para mejorar el intelecto:

1. No apresurar juicios (NPI). El primer paso para pensar mejor es ver sin poner trabas a nuestra visión del problema. La mayoría de nosotros, al oír una idea nueva o una solución nueva a determinado problema reaccionamos instintivamente aceptándolas o rechazándolas. Luego, utilizamos la inteligencia para defender ese punto de vista.

Una manera fácil de escapar de esta trampa es emplear un medio para pensar que De Bono llama PNI: Positivo, Negativo, Interesante. Dedique tres minutos a anotar todas las ventajas que se le ocurran al respecto de una idea; todas las desventajas, y todos los conceptos que no le parezcan acertados ni desacertados, sino, simplemente, interesantes. Lo que logramos con el PNI es ampliar nuestros horizontes mentales, en vez de seguir siendo esclavos de nuestros prejuicios.

2. Considere todos los factores (CTF), Haga un esfuerzo consciente por pensar en todo lo que podría ser pertinente para tomar una decisión. Una pareja de conocidos míos estaba a punto de comprar una casa, cierto verano, cuando un amigo de ellos preguntó cómo se verían los alrededores cuando cayeran las hojas de los árboles, y resultó que, al no haber hojas, lo que verían desde la casa sería un montón de chatarra de autos chocados.

3. Imagine las consecuencias y la secuela (CYS). En tanto que PNI y CTF nos abren la mente a toda clase de posibilidades, CYS nos auxilia a decidir cuáles serían las más provechosas. Uno de los rasgos que nos diferencian de los animales es nuestra capacidad para imaginar el resultado de nuestros actos. Pero podemos mejorar mucho esta capacidad si aprendemos a aplicarla en forma sistemática.

La técnica de De Bono consiste en imaginar el resultado probable de una decisión en cuatro intervalos futuros: en lo inmediato; a corto plazo (de uno a cinco años); a mediano plazo (cinco a veinticinco años); y a largo plazo (de más de veinticinco años).

4. Fijar los objetivos (PMO). Para este paso las siglas son PMO: Propósitos, Metas, Objetivos. Un instrumento para pensar mejor que no utilizamos a me- nudo es hacer una lista de todas las razones para actuar en determinada forma. La mayoría de nosotros creemos saber cuáles son nuestras metas, pero con frecuencia tenemos propósitos ocultos o que nos salen al paso. El hecho de fijar perfectamente nuestras metas puede llevarnos a las soluciones creativas de los problemas.

5. Decidir cuán importante es cada aspecto de un problema (PB: Prioridades Básicas). Este paso coadyuva a evaluar y a escoger entre las muchas posibilidades que se hayan imaginado a través de los pasos anteriores. Supongamos que alguien nos pide dinero prestado. Estudiemos todos los factores, y luego escojamos los tres más importantes. El factor de mayor prioridad podría ser:

“¿Cuándo me devolverá el dinero?”, y a continuación: “¿Puedo fiarme de esta persona?”. Muchos tomamos decisiones movidos por un impulso; hacemos lo que sentimos más importante; sin embargo, sentir no es el sustituto adecuado del pensar.

6. Buscar alternativas (APO: Alternativas, Posibilidades, Opciones). Aprenda a “pensar libre y osadamente”, buscando posibilidades fuera de sus pautas de pensamiento habituales, incluso las que en circunstancias ordinaria consideraría poco prácticas o absurdas. Posteriormente, emplee el sentido común y el discernimiento para eliminar lo imposible.

7. Ponerse en el lugar de la otra persona: (OPV: Otro Punto de Vista). A menudo, los problemas se refieren a algún conflicto con otra persona, como el cónyuge, el jefe o el vecino. Nos será mucho más fácil encontrar la solución si intentamos contemplar toda la situación desde el punto de vista de la otra persona.

Para ver cómo puede ayudarle a pensar el paso OPV, anote todas las opiniones que suponga usted tiene la otra personas respecto a la discrepancia en cuestión. Seguramente se le ocurrirán ideas que le asombrarán y, además acaso vea varias posibles soluciones al problema.

 

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